Contexto Valencia

Una experiencia colectiva

Cinco casos de estudio en Valencia. Características generales de la ciudad.

La elección de la zona de estudio. Contextualización

 

 

Hemos elegido Ciutat Vella y alrededores en Valencia por ser la zona más cercana a Casa Taller LaEnvidia. Tiene, además, un urbanismo diseñado a pequeña escala, radicalmente distinto de las zonas construidas a lo largo del XX en las sucesivas expansiones urbanísticas de la ciudad. Ciutat Vella es el nombre que recibe el distrito número 1 de la ciudad de Valencia. Su población censada en Junio 2013 es de 26.373 habitantes según el Ayuntamiento de Valencia. Este distrito es característico por tener un urbanismo diferente al resto de la ciudad. Ocupa el núcleo de un mapa cuyo crecimiento concéntrico -en sucesivas fases a lo largo de la historia- ha mantenido muy visible este lugar como origen.

 

El caso de Valencia es un ejemplo más de entre otras muchas grandes urbes españolas, donde el rápido crecimiento urbanístico ha producido una escala sobredimensionada con grandes avenidas y edificios. Esto ha supuesto que en muchas de sus zonas urbanas, la gestión de los recursos vecinales sea difícil, de ahí nuestro interés por Ciutat Vella como estructura urbana en contraposición con las zonas de crecimiento urbanístico rápido y masificado. En muchas de esas zonas las funciones de supervisión o decisión de los espacios públicos, son delegadas en la figura del político o gestor. Los sujetos pierden el sentido de responsabilidad hacia lo común, y la noción de espacio público queda deslindada de su connotación de lo propio compartido para muchos de ellos.

 

Sin embargo, existen numerosos ejemplos que contradicen esta dinámica. Como prueba de la capacidad de reunión y asociación propias de esta sociedad en franca tensión con los mecanismos de poder establecidos encontramos lo que fue el paradigmático caso del Jardín del Turia , disfrutado hoy día por miles de personas anualmente. En 1999, Miguel Molina ya analizaba los movimientos vecinales como “un fenómeno que surgió para hacer frente al expansionismo urbanístico, (…) sustentado sobre criterios especulativos de la economía privada (…) y avalado por una política municipal de intereses creados (…). Este expansionismo (…) no implica solamente la destrucción de un patrimonio, sino la construcción de una ciudad sin espacios colectivos de socialización (plazas públicas, centros culturales, espacios verdes) y además sin una identidad diferenciadora (…)”.

 

“A lo largo de los años 2000, el panorama de recesión institucional y las fuertes restricciones presupuestarias han supuesto el cierre de muchos espacios expositivos públicos y privados, la reducción de eventos y una auténtica diáspora de las generaciones de artistas más jóvenes, en busca de oportunidades en otros contextos más propicios. A pesar de toda esta situación se produce un efecto rebote de supervivencia, que provoca la apertura de gran cantidad de espacios y otras formas de organización cultural. (…) Hasta mediados de la década, gran parte de la actividad cultural más efervescente de la ciudad de Valencia es generada por colectivos y espacios alternativos que se habían creado en la década anterior.

Entre los espacios más significativos destacar El Purgatori (que cerró el mismo año 2001), la Esfera Azul (con sus varios cambios de ubicación y formatos) y la sala Naranja (…). Otro espacio que se ha mantenido (…) fue el espacio polivalente del Sporting Club Russafa, aunque con una programación irregular. (…) Entre los colectivos activos en esos años destacamos algunos de larga trayectoria como: Laboratorio de Luz, Laboratorio de Creaciones Intermedias, Salvem el Cabanyal, united Artist from the museum, Lalalab, Laboratorio de investigación-acción participativa (…).”

 

La plataforma Salvem el Cabanyal se encuentra en la cumbre mediática de la resistencia ciudadana. Tras una larguísima lucha judicial y social de más de diez años ha conseguido paralizar el plan de derribo y destrucción de la unidad de este barrio pesquero tradicional valenciano anexionado a la ciudad a finales del s.XIX. Así, ha combatido el desprestigio -por parte de las autoridades valencianas- al que se ha sometido esta zona, en una defensa clara en contra de los intereses económicos subyacentes a las tensiones políticas por la ocupación de este territorio marítimo de la ciudad.

Existen casos de viviendas de construcción parecida a las del conjunto histórico del Cabanyal que aparecen en los extensísimos Distritos de Algirós y Camins al Grau -donde se ubicaba La Calderería-, que han ido siendo aisladas, abandonadas, reocupadas por clases sociales desfavorecidas y finalmente desalojadas y derruidas, abandonando la ciudad a una plaga de solares donde crece la maleza. Estos lugares acaban convirtiéndose con el tiempo en pequeños vertederos que las autoridades ignoran. Esto también sucede en este territorio con antiguas fábricas abandonadas cuyos solares vallados son devorados por la basura.

 

Hay que recalcar que muchas de las asociaciones vecinales insertas en las estructuras urbanísticas anteriormente descritas no llegan a acordar reglas básicas de convivencia de motu propio, sino que una figura ajena legitimada por el poder es quien asume algunas de estas funciones, o en muchos casos, simplemente, se produce un vacío de poder. La comunidad no llega o tarda mucho en conformarse y el espacio público es invadido por la dejadez y la apatía.

 

Esta falta de conciencia social común puede venir producida por procesos de especialización que tratan de cuantificar la labor de estas macro sociedades cuya tendencia es considerar el rendimiento económico como sinónimo de rendimiento monetario, exclusivamente. Esto produce una acuciante fractura social, dividida en dos tipos de seres: los productivos y los improductivos (Cabo de la Vega, 2012).

Estableciendo una analogía con las teorías sobre desarrollo cognitivo, los grupos sociales que habitan estos lugares, estarían en un segundo o tercer estadio de desarrollo moral según la escala de Kölberg: un estadio propio de la falta de conciencia y compromiso. Esto podría deberse a una educación deficitaria. Aunque pocos años atrás, entre finales del siglo pasado y principios de éste surgieron Coordinadoras y Plataformas (los Salvem) claramente apartidistas que demandaban soluciones políticas y ofrecían un repertorio de acción creativo basado en dinámicas de acción/vinculación y acción/participación (Molina, 1999).

 

Afortunadamente, los procesos de empoderamiento de la ciudadanía -relanzados gracias al movimiento 15M en 2011- van haciendo mella sobre las oxidadas dinámicas que conforman comunidad, favoreciendo, poco a poco, el crecimiento de comunidades nuevas y su toma de conciencia como parte activa en la gestión de los recursos territoriales, aunque en los casos de los inmensos Distritos de Camins al Grau y Algirós quedó todo recogido en una sola asamblea. Lo cual es significativo.

 

En este panorama es fundamental mencionar la iniciativa Perifèries de Rafael Tormo i Cuenca, en especial la llevada a cabo en 2011/12 Fer d’una pràctica col·lectiva una experiencia comuna , que se desarrolló en el Centre Cultural La Nau. Así como el recién trasladado a Méjico Otroespacio. Sin espacio de Juan José Martín con quien se realizaron, además, las primeras entrevistas de manera informal, y que nunca pudieron llegar a formalizarse debido al dilatado tiempo desde el que esta investigación da comienzo. El paradigmático caso de La Clínica Mundana con la que se mantuvo un contacto asiduo durante su última época antes del cierre en septiembre de 2012. Es importante mencionar también, que actualmente existe La Llimera como un caso a analizar y Makea tu vida.

 

Este es el contexto en el que surgen, concretamente, los proyectos valencianos sin espacio que analizamos a continuación. Por un lado, Comboi a la Fresca, Solar Corona y La Calderería que agrupamos ya que en ellos coinciden las mismas personas entrevistadas. Por otro, Desayuno con Viandantes.

 

Si quieres saber más escribe a info@unaexperienciacolectiva.net

Otra obra de iskaskun.net

Licencia de Creative Commons