Conclusiones

Una experiencia colectiva

Conclusiones

 

Gracias a este trabajo nos hemos dado cuenta de la enorme carga subjetiva que subyace a cualquier proyecto autogestionado, creemos que es una cuestión de fe el que los colectivos y espacios funcionen, ya que son los sujetos quienes construyen su propia realidad.

 

 

Casi todos los colectivos entrevistados se mantienen al margen de las subvenciones públicas así como de las propias instituciones. Este hecho revela que esta postura no tiene que ver con una vinculación territorial sino ideológica. La autogestión se presenta, desde la mirada de estos 8 de los 9 casos seleccionados, como una lucha personal común al margen de la actividad de las grandes instituciones que consideran la cultura como un mero motor económico, entendido éste como aquel que tiene como único fin el lucro y no considera otros bienes. Para entender de qué bienes se habla me remito al modelo que plantea Christian Felber en la Economía del bien común.

 

La hipótesis inicial, en la que se planteaba la influencia de la cultura local propia como decisiva en la forma de gestionar el colectivo y la metodología por medio de la que se ponían en marcha los proyectos, queda desechada. Creemos que estas cuestiones, al menos en lo relativo a los colectivos de artistas, están ligadas a un pensamiento más universal que local. Aunque sí es cierto que en su expresión local adquieren un carácter más visible como colectividad más que individualmente.

 

 

La idea de compartir un espacio de trabajo radica en el modelo coworking, término acuñado por Bernie DeKoven en el año 1999 y muy de moda en España en los últimos años, aunque el modelo ya existiera antes, sin la etiqueta en inglés. Brad Neuberg, creó un espacio de coworking en San Francisco llamado el Hat Factory en 2009. Aunque en el mundo anglosajón han proliferado bajo este nombre siempre vinculados a un mundo profesional, esto no nos lleva a pensar que antes no existieran. De hecho, las asociaciones de artistas han existido a lo largo de toda la historia del arte moderno.

 

 

En cuanto a su concepción a cerca del espacio la mayoría tiene un concepto propio sobre esta cuestión. Son especialmente interesantes las reflexiones de Desayunos con viandantes y MURAC, aunque también la desarrollada en torno a Solar Corona y la investigación sobre cesión de espacios privados como es el caso de La Calderería. Quisimos incluir a estos colectivos sin espacio -aunque localizados en una ciudad- como exponentes de asociación artística o grupo social dinamizador que desarrolla su labor creativa desde otro punto de vista más allá del productor tradicional de objetos artísticos por su reflexión sobre esta idea de espacio público precisamente.

 

 

De alguna manera, se interpreta que esta tendencia asociativa surge de una necesidad de hacer frente común a una pérdida cada vez mayor de derechos y oportunidades en el mundo laboral. Ante la caída del mercado del arte, los artistas no ya sólo se plantean la necesidad de probar nuevas fórmulas, sino de refugiarse en entornos propicios para la creatividad. Aunque no pensamos que este fenómeno se origine exclusivamente, en un contexto de crisis económica, aunque sin duda sea determinante. Tenemos ejemplos que atraviesan el tiempo perdurando casi como plataforma desde la que profesionalizarse en un sector, como es el caso de Espacio Abisal y otros ejemplos que citamos en la contextualización de cada zona geográfica de estudio.

 

 

Creemos también, que existe la necesidad de establecer contacto con la realidad física dejada en segundo plano y desprestigiada en cierto modo por los medios de comunicación interactivos. Falta un uso consciente de nuestro contacto con el entorno físico y la interrelación humana para reconstruir la experiencia colectiva desde la base.

 

 

Posiblemente, debido a una vinculación al territorio desde un enfoque antropométrico, se logra una relación más armónica con un hábitat natural y social. De ahí que, los grandes centros masificados tiendan a reorganizarse en microesferas (Sloterdijk, 2012) que albergan grupos sociales que reproducen a pequeña escala espacios domésticos donde recrean sus deseos y utopías colectivas, y que busquen intensamente ese lugar en el mundo que la era postindustrial les había arrebatado.

 

 

Comparativa por colectivos

Aspectos económicos

Espacio Abisal ha sido el único colectivo que se financia casi íntegramente con dinero público, lo cual no es en teoría posible siquiera. Fue el único espacio que presentó serias deficiencias en su planteamiento y en un momento del trabajo estuvimos a punto de no incluirlo en esta investigación por no adecuarse al tema de estudio. Sin embargo, consideramos que es parte de la investigación igualmente y recurrimos a su origen para rescatar la información de la web que sí constituye un caso singular aunque no nos sirva como modelo, ya que deriva hacia una tipología de estudio distinta.

 

Constituye una especie de plataforma de pensamiento crítico aunque en la práctica no nos queda claro que sus miembros no renuncian a la autoría de sus proyectos siendo que están financiados con dinero público, aunque también desarrollen proyectos bajo el nombre de la asociación.

 

Como caso opuesto tenemos al MURAC que constituye la desmaterialización total de la autoría de sus proyectos en primera instancia. Sus miembros desarrollan proyectos personales siempre al margen de la asociación y no han recibido más que puntualmente dinero público. En el caso de CasaTaller LaEnvidia, Truca Rec, La Mutante, Plutón, Desayunos con viandantes o los proyectos de Conboi a la Fresca, La Calderería y Solar Corona nunca se mencionó que se recibiera ningún tipo de ayuda económica por parte de instituciones públicas.

 

Función social del artista

 

En el caso de Truca Rec, Conboi a la Fresca, La Calderería y Solar Corona se coincide claramente en cumplir un objetivo común: el de ofrecer un servicio social. En el primer caso no como objetivo primordial, sino más bien como consecuencia directa de su actividad y en el segundo como objetivo principal: ser dinamizadores sociales.

 

En el caso de Plutón y Nivel F también se han encontrado algunas similitudes en algunos planteamientos. En especial en la forma de gestionar su programación, siendo casi una programación a la carta. Este mismo sistema es el que está desarrollando CasaTaller LaEnvidia, ya que la mayoría de los proyectos presentados tienen una vinculación personal con sus miembros.

 

Metodología de trabajo

 

La Mutante y Nivel F comparten la metodología de trabajo asociativo porque reúnen a creadores de diversas disciplinas con la intención de generar un contexto creativo emergente.

 

Espacio Taller

 

CasaTaller LaEnvidia está en otro plano referencial. Se está convirtiendo en un lugar-hogar habitado asiduamente como Plutón que ofrece una programación además.

 

 

 

 

Si quieres saber más escribe a info@unaexperienciacolectiva.net

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